En primer lugar me gustaría explicar que se entiende por autoestima, pues bien, con este concepto nos referimos al sentimiento de aceptación y valoración que la persona tiene hacía sí misma. Gracias a la autoestima podemos actuar y motivarnos para pasar a la acción y lograr objetivos.
Ahora es el momento de preguntarse ¿cómo se forma la autoestima?, ¿por qué hay personas que tienen una autoestima tan buena y sin embargo hay otras que no se valoran en ningún aspecto de su vida?
Para contestar a esta pregunta hay que hablar del desarrollo del ser humano.
El concepto que una persona tiene de sí misma se desarrolla poco a poco a lo largo de la vida y cada etapa aporta, en mayor o menor grado, experiencias y sentimientos, que darán como resultado una sensación general de valía, es decir, de lo que te valoras a ti mismo.
Los pilares de una buena autoestima son:
La autoeficacia se refiere a cuanto de eficaz se siente consigo mismo. Para desarrollar tu autoeficacia debes empezar por tener confianza en tu capacidad de pensar, es decir, en aquellos procesos por los cuales juzgas, elijes, y decides. Además debes de tener confianza en tu capacidad para comprender los hechos de la realidad, hablar con seguridad, y por supuesto tener una predisposición a la hora de afrontar los problemas diarios.
Por otro lado está el concepto de autodignidad y con esto me refiero al sentido de mérito personal, es decir, a sentirte seguro a la hora de expresar tus ideas, necesidades y sentimientos. Además debes de tener predisposición a percibirte como una persona capaz de conseguir metas.
Debemos partir de la idea de que nuestra autoestima NO es algo estable, y siempre vamos a sentir y pensar de la misma forma. Esto no es así, realmente, la autoestima puede cambiar y mejorar.
En primer lugar lo más importante es que podemos convertir lo negativo en positivo. Nunca pierdas las ganas de pensar en positivo, invierte todas tus fuerzas en cambiar esos pensamientos negativos por otros más adaptativos y objetivos.
Algunos ejemplos de pensamientos negativos pueden ser:
- “No hables”
- “¡No puedo hacer nada!”
- “No esperes demasiado”
- “No soy suficientemente bueno”
En lugar de estos pensamientos que no nos ayudan a nada, debemos intentar cambiarlos por estos otros, los pensamientos alternativos:
- “Tengo cosas importantes que decir”
- “Tengo éxito cuando me lo propongo”
- “Haré realidad mis sueños”
- “¡Soy bueno!
Si practicáis estos pensamientos alternativos, os daréis cuenta que uno se siente mucho mejor en su día a día y con su entorno.
En segundo lugar No se debe generalizar, es decir, no generalizar a partir de las experiencias negativas que podamos tener en ciertos ámbitos de nuestra vida.
En tercer lugar hay que Centrarnos en lo positivo. En conexión con lo anterior, debemos acostumbrarnos a observar las características buenas que tenemos. Todos tenemos algo bueno de lo cual podemos sentirnos orgullosos; debemos apreciarlo y tenerlo en cuenta cuando nos evaluemos a nosotros mismos.
En cuarto lugar debemos ser conscientes de los logros o éxitos. Una forma de mejorar nuestra imagen relacionada con ese “observar lo bueno” consiste en hacernos conscientes de los logros o éxitos que tuvimos en el pasado e intentar tener nuevos éxitos en el futuro.
En quinto lugar no hay que compararse con nadie.
En sexto lugar debemos Confiar en nosotros mismos. En séptimo lugar debemos aceptarnos a nosotros mismos. Debemos aceptar que, con nuestras cualidades y defectos, somos, ante todo, personas importantes y valiosas.
Por último debemos esforzarnos para mejorar. Una buena forma de mejorar la autoestima es tratar de superarnos en aquellos aspectos de nosotros mismos con los que no estemos satisfechos, cambiar esos aspectos que deseamos mejorar.
